infoduocUC | Número 75 | Del 08 al 14 de abril de 2003
 
 

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Discurso Rector DuocUC, Don Marcelo von Chrismar Werth

Sede Valparaíso
Inauguración Nuevo Edificio


Saludo
En esta mañana de alegría, en que estamos celebrando la concreción de un significativo anhelo para nuestra institución; quiero saludar y agradecer de un modo especial al señor obispo de Valparaíso, su Excelencia Reverendísima Monseñor Gonzalo Duarte García de Cortázar; al señor Intendente de esta región, al señor Prorrector de la Pontificia Universidad Católica de Chile, al señor Alcalde de la Ilustre Municipalidad de Valparaíso, a los señores parlamentarios; a los señores miembros del Consejo de la Fundación DuocUC; a las autoridades Gubernamentales y Universitarias y a los invitados que gentilmente han accedido a compartir con nosotros esta celebración.
Vuestra presencia, da un especial realce a este acto y nos infunde renovados ánimos para continuar con nuestro trabajo, en aras de otorgar nuevas y mejores oportunidades de estudio a quienes optan por carreras habilitantes para el trabajo, posibilitándoles su pleno desarrollo personal y permitiéndoles integrarse adecuadamente al mundo del trabajo, donde se constituirán en actores significativos para la sociedad.

La Historia
La inauguración que hoy nos congrega, refleja el compromiso de nuestra institución con la región y cobra un sentido que podríamos calificar de emblemático. Con el fin de valorar el alcance que tiene esta obra, permítanme hacer una muy breve reseña de lo que ha sido la participación de DuocUC en la V región.
Hace ya más de 20 años, en 1982, DuocUC inició sus actividades en la sede Valparaíso que ocupamos hasta el año pasado, abriendo entonces 7 carreras para 385 alumnos. En 1995, para complementar la oferta de DuocUC en la Región, se construyó una moderna sede en Viña del Mar, la que debió ser ampliada apenas 5 años después, para satisfacer la demanda que se generó. En el año 2001 se abrió una subsede en la ciudad de Quillota, para albergar las actividades prácticas de los alumnos de las carreras agrícolas de los niveles técnico y profesional. A dos años de su apertura se encuentra a pleno funcionamiento, habiendo alcanzado en marzo de este año una matrícula total de 435 alumnos.
La excelente acogida que ha tenido entre los estudiantes la oferta académica de nuestras sedes de la V Región, nos motivó a ampliar nuevamente nuestras instalaciones; esta vez para la sede Valparaíso. Ello no sólo para satisfacer la creciente demanda por cupos, sino y muy principalmente, para otorgar mejores condiciones de estudio y trabajo a alumnos y profesores. Este año hemos alcanzado un total de 6.000 alumnos en la V Región, la mitad de los cuales se han matriculado en esta sede.
La opción que hemos tomado en este sentido, y que se ve claramente reflejada en el itinerario antes esbozado, es una muestra clara de la decisión por fortalecer nuestra presencia aquí en Valparaíso, basada en la confianza que tenemos en el futuro de la Región. La V Región es la segunda más importante en educación terciaria en el país y la actividad que aquí realiza el DuocUC, fortalece esta posición.

El Proyecto
Para nosotros, constituye un hito trascendente la construcción de esta nueva sede, cuyos recintos amplían sustantivamente nuestra capacidad de servicio. El moderno edificio que hoy se presenta a nuestra vista, ha sido construido con materiales nobles y muestra directamente su estructura e instalaciones a sus ocupantes. En él, los presentes advertirán una primera lección, tal vez, la más importante que esperamos que nuestros alumnos descubran en este edificio. Como en la austeridad y rudeza de los materiales e instalaciones, en la simplicidad de las formas y en la transparencia de los recintos, se esconde un valor estético que eleva el espíritu e infunde confianza y optimismo. Como el trabajo bien hecho con toda su simplicidad, sin falsas pretensiones, enaltece a quién lo emprende con esfuerzo y alegría. Como en ello hay valor que trasciende a la simple operatividad y muestra a la persona en toda su dignidad.

El edificio se desarrolla en 5 plantas, una de ellas en subterráneo y cuatro sobre el nivel del suelo. En 7.800 m2 edificados cuenta con 30 salas de clases, 2 talleres de dibujo además de otras importantes facilidades, especialmente diseñadas y acondicionadas para la aplicación del modelo educativo de DuocUC y la convivencia de alumnos y profesores. Entre ellas se destacan: 15 laboratorios de diferentes especialidades, con 1.300 m2. Un taller para mecánica automotriz que cuenta con un laboratorio de autotrónica completamente equipado; talleres para las carreras de construcción; un aula magna para 180 personas; una biblioteca; una capilla; una moderna cafetería y más de 700 m2 de oficinas para profesores, coordinadores, jefes de carrera y personal administrativo.
El diseño del edificio también ha tenido en cuenta la disponibilidad de espacios destinados al esparcimiento de los alumnos, para lo que ha considerado casi 3.000 m2 de patios y otras superficies especialmente habilitadas al efecto.

Sin duda, detrás de cada obra están sus autores, permítanme entonces la licencia de expresar nuestro especial reconocimiento a todos quienes trabajaron en este proyecto y han permitido que haya llegado a feliz término. Agradecer y felicitar a los arquitectos, dirigidos por el actual premio nacional de arquitectura, señor Juan Sabbagh. A ingenieros constructores y directores del proyecto. A Directivos, profesionales y técnicos de la Empresa Salfa. A los albañiles, carpinteros y todos los trabajadores que se desempeñaron en cada una de las tareas que implica una obra de esta envergadura, por su excelente trabajo, cuyos resultados están hoy a nuestra vista. Quiero destacar de una manera muy especial a los funcionarios y docentes de esta sede, encabezados por su director, quienes han aportado su tiempo, imaginación y muchas veces su paciencia. A todos ellos, en nombre de los miles de jóvenes que tendrán la oportunidad de estudiar en estas instalaciones, muchas gracias.

Con la puesta en operación de esta nueva Sede, DuocUC tiene hoy más de 73.000 m2 de edificios propios, el 85% de los cuales tiene menos de 10 años de antigüedad y han sido concebidos considerando especialmente los requerimientos de nuestro modelo educativo. Específicamente, las sedes de esta región suman 17.600 m2 y representan una inversión de 20 millones de dólares.
Los altos estándares alcanzados en todos los detalles de diseño e implementación de los laboratorios y talleres, con los que ha sido habilitado esta Sede; y que consideran las más modernas tecnologías aplicables al desarrollo de la docencia, vienen a ilustrar como es posible llevar a su aplicación concreta; y a gran escala, un modelo educativo centrado en la dimensión práctica de la enseñanza.

Calidad del Proyecto DuocUC
La mejor constatación de esta aseveración, lo constituye el nivel de desarrollo alcanzado en el último tiempo. En efecto, la convocatoria que hemos logrado y que se refleja en la gran demanda de todas nuestras carreras, obedece sin duda, a la calidad de los programas ofrecidos. Calidad que es fortalecida por la excelencia de la infraestructura y del equipamiento con que contamos; pero que corresponde principalmente, a un buen diseño curricular; a su pertinencia y actualidad. Calidad que se refiere también a la excelencia del cuerpo docente que aquí trabaja; a su preparación; a su experiencia práctica en los temas que enseña; y al compromiso con que desarrolla su labor.
Pero sin duda que la calidad, en definitiva, se relaciona con la capacidad y dedicación de todos los que aquí trabajan. Contar con equipos humanos capaces de perseguir objetivos ambiciosos y de alcanzarlos con éxito, constituye el más valioso patrimonio de nuestra institución. Ello nos permite mirar el futuro con tranquilidad, entusiasmo y esperanza.
Este año, se han incorporado 9.881 alumnos nuevos a nuestras ocho sedes. Ellos coparon la totalidad de los cupos ofrecidos, en las 57 carreras que se dictan y que pertenecen a las escuelas de Comunicación, Ingeniería, Diseño, Administración y Negocios, Recursos Naturales, Turismo y Construcción. Estos alumnos, sumados a los de continuidad, alcanzan a un total de 23.400 estudiantes, con lo que DuocUC se mantiene como una de las principales instituciones de educación superior de Chile.
Es destacable también que por sexto año consecutivo, mantenemos el liderazgo en el crecimiento del número de alumnos, con un 13 %, duplicando el que muestra el promedio de las instituciones de educación superior.

Es evidente que las cifras y antecedentes que he indicado, en relación al número de alumnos, a la calidad y tamaño de la infraestructura, a las áreas a que pertenecen las diferentes carreras que se ofrecen y a la acogida que tiene nuestra oferta educativa, demuestran que DuocUC ostenta un claro liderazgo en la educación superior técnico y profesional. Ello nos pone frente a la responsabilidad de asumirlo y de ejercerlo.
Ser líderes nos plantea la responsabilidad de demostrar que es posible hacer mejor las cosas de lo que lo estábamos haciendo. De emprender proyectos ambiciosos e innovativos, con flexibilidad para crear, modificar y adaptar nuevas carreras, más actuales, vinculadas estrechamente a las necesidades de la industria. Para desarrollar experiencias de aprendizaje verdaderamente novedosas y llevarlas a cabo, no como meros experimentos de laboratorio, sino desplegadas en toda la extensión y complejidad de una organización con más de 23.000 alumnos, distribuida en varias ciudades y en múltiples áreas disciplinarias. Responsabilidad que no se agota en desarrollar este esfuerzo más allá del intento o de las buenas intenciones, sino en alcanzar resultados dignos de ser imitados como experiencias exitosas y probadas. Responsabilidad en fin, de expresar en el ámbito de nuestro campo específico de acción, circunscrito a la formación técnico y profesional, las mismas condiciones de excelencia y calidad que han hecho destacable a la Pontificia Universidad Católica de Chile, en cuyo seno reconocemos nuestra propia identidad.
Nos llama a contribuir mostrando un camino posible para llevar a cabo un proyecto educativo, que de respuesta a la legítima aspiración de miles de jóvenes, provenientes de los más diversos estratos sociales, de acceder a una educación que los habilite para el trabajo, con la esperanza de una vida mejor para ellos y sus familias.
En fin, ser líderes en la situación en que se desenvuelve actualmente la educación superior del país, nos interpela a abrir caminos de desarrollo que permitan revertir, la anormal distribución entre oferta de carreras técnicas y profesionales que presenta la educación superior chilena. Situación que constituye lo que se conoce como la pirámide invertida de la educación superior.

En este aspecto cabe resaltar lo que dijo el señor Presidente de la República, en la inauguración de nuestra sede Alameda, hace casi exactamente dos años:.....“la universidad, bien sabemos, no es el único camino para mejorar las expectativas de vida, no es el único camino que permite tener una educación superior distinta. ¿Cuántos periodistas egresan al año del sistema universitario hoy? Más de 900 periodistas por año. ¿Cuántos cupos se abren para recibir esos 900 periodistas? No creo que sean tantos, ojalá me equivoque. Y lo mismo, me temo, ocurre con un conjunto de otras carreras, en donde el número de profesionales excede con mucho lo que son probablemente las demandas de la sociedad chilena. Por eso creo que como país debemos buscar una solución a este problema que genera frustración. La educación técnica es un camino importante, porque Chile está ingresando rápidamente en la tecnificación de todas sus actividades económicas”

En efecto, el hecho que el año pasado, tres de cada cuatro alumnos que se encontraban estudiando en la educación superior, lo hacían en universidades, y la mayoría de ellos lo hacían en carreras tradicionales, representa un problema. No es que creamos que ello esté malo, porque este tipo de carreras no cumplan con preparar bien a sus estudiantes. Lo que ocurre simplemente, es que la proporción de las vacantes en los diferentes ámbitos de la educación superior, no guarda relación con las reales necesidades del país ni con las oportunidades de trabajo que encontrarán los egresados del sistema. Ello, sin duda, junto con significar un alto costo a la sociedad, toda vez que estas carreras son más largas y caras, está provocando altos grados de frustración, ya que para quienes terminan sus estudios les cuesta encontrar trabajo en sus especialidades, debiendo muchas veces desempeñarse en tareas para las cuales no tienen vocación ni fueron preparados.
La sociedad debe comprender esto, nosotros tenemos la obligación de mostrar esta realidad y ofrecer una solución con una alternativa de calidad. A ello nos obliga el ser líderes. Lograrlo, será nuestro mejor aporte al desarrollo del país y la mejor respuesta que podemos dar a los miles de jóvenes, que año en año, al concluir sus estudios secundarios se enfrentan a la decisión de escoger una carrera que les permita desarrollarse como personas útiles a la sociedad.

En este aspecto, es nuestro deber reconocer los esfuerzos que el gobierno ha venido haciendo en los últimos años, en el sentido de establecer un plan de 3.000 becas anuales para los estudiantes de carreras técnicas y de 1.000 créditos para los de carreras profesionales. Estas cantidades se van incrementando año en año, puesto que quienes las han obtenido, tienen la seguridad que se les mantendrá hasta terminar su carrera. Pese a que las cantidades resultan muy insuficientes para cubrir las reales necesidades, lo valoramos como un paso trascendental en la dirección correcta, puesto que no contar con ayudas socioeconómicas para sus alumnos, de una manera semejante a las universidades tradicionales, ha constituido el principal escollo para el desarrollo de los Centros de Formación Técnica e Institutos Profesionales.

Nuestra misión nos obliga a entregar una formación de calidad, en el ámbito de la educación superior para el trabajo. Para lograrlo, lo primero que hemos debido hacer es definir que es calidad en este ámbito. Por cierto, ella no se puede confundir con la excelencia académica, que usan normalmente como parámetro las universidades, toda vez que esta encierra en sí una contradicción con la necesidad de ampliar la cobertura de la educación superior. En efecto, para la evaluación tradicional de la excelencia académica, un parámetro principal es el nivel académico de los alumnos que ingresan. Ellos deben encontrarse entre los mejores egresados de la enseñanza media, es decir deben pertenecer a la elite de la cohorte. En los países desarrollados esta cobertura sobrepasa el 60%, lo que demuestra claramente que un modelo que ponga su acento en medir la calidad en esta forma, es inconsistente con sus necesidades de profesionales y técnicos. Nuestra estimación es que este año en Chile, la cobertura superará el 30%. A su vez, el Ministerio de Educación, proyecta que ella subirá a un 41,3%, para el año 2010.

Quiénes somos y como lo hacemos
Los alumnos que ingresan al DuocUC muestran resultados en la Prueba de Aptitud Académica muy cercanos a la media de la distribución a nivel nacional. Los que entran a estudiar carreras profesionales tienen en promedio, un poco más de 500 puntos; a su vez quienes lo hacen a carreras técnicas de nivel superior, presentan un promedio de 5,4 en sus notas de enseñanza media. Estas cifras reflejan que nuestros estudiantes son fieles representantes de los alumnos que anualmente egresan de la educación media. Es decir, su nivel de preparación y madurez, no es ni mejor ni peor que el del común de los egresados de cuarto medio.
El desafío es entonces, entregar a estos estudiantes una formación, que en un plazo de 2 o 4 años, les permita enfrentar con éxito la vida laboral. Que muestren conductas que los califiquen como profesionales y técnicos preparados, con habilidades y destrezas que correspondan a las competencias que se espera de sus propias especialidades, para que lleguen a constituirse en personas que con su trabajo aporten al desarrollo económico del país y ayuden con ello a mejorar las condiciones de vida para todos los chilenos. Nuestros programas, deben entonces, estar diseñados e implementados para poder conseguir estos objetivos.

Lo anterior nos permite afirmar que la calidad de una institución de educación como la nuestra debe ser medida en relación a su capacidad de aportar valor laboral a sus egresados. DuocUC asume que la consecuencia directa de este mayor valor en un profesional o técnico de nivel superior, se debe reflejar en su productividad laboral y que la manera de aportarlo, se concreta mediante la entrega de competencias laborales adecuadas al sector en que se desempeñará, lo que implica concebir el perfil de egreso de cada carrera, en estrecha sintonía con las exigencias específicas de la industria.
Es así que en DuocUC, desde hace 2 años, venimos trabajando en la implementación de un modelo de desarrollo curricular, orientado a competencias laborales. Para ello hemos establecido una metodología, que desde el año pasado, hemos estado aplicando sistemáticamente, lo que nos ha permitido contar en la actualidad con más del 50% de los programas rediseñado, conforme a un perfil de egreso, definido en conjunto con representantes calificados del sector industrial correspondiente. Para el segundo semestre de este año, se tendrá la totalidad de las carreras actualizadas y sus planes de estudios rediseñado en base a este modelo; considerando en ellos, la contribución de las modernas metodologías de enseñanza práctica que hoy disponemos.
Estos perfiles comprenden además, las cinco competencias de empleabilidad que hemos incorporado en forma transversal a todas las carreras: capacidad de comunicación en inglés; razonamiento matemático; comunicación oral y escrita; interacción con tecnologías; y la comprensión de la ética como una competencia concreta.

Uso de Tecnologías
En efecto, junto con lo anterior, en DuocUC nos hemos abocado a la tarea de implementar las mejores metodología disponibles para la enseñanza, a fin de garantizar los más altos estándares de eficacia y eficiencia en la docencia.
Ello nos ha incentivado a utilizar ampliamente las tecnologías informáticas y a sacar las mayores ventajas de las oportunidades que ellas nos brindan. Para tal efecto, se ha establecido en los últimos años un programa que así lo permita. Este programa consulta el rediseño instruccional de cada una de las asignaturas. Rediseño que considera el uso de computadores, redes y software especializado. A la fecha se han rediseñado y puesto sobre la plataforma digital, que constituye la intranet corporativa, un 60% del total de las asignaturas consideradas en los currículos; esto es, algo más de 650 cursos.
En el desarrollo de estos cursos se han invertido más de 220.000 horas hombre. El año 2002 el 93% de los alumnos de DuocUC participaron en el sistema, con un promedio de 430 conexiones semestrales, las que sumadas a las de los profesores significaron más de 15 millones de atenciones, valor que triplicó el del año 2001. Así mismo cabe destacar, que el año pasado, estaban disponibles para los alumnos y profesores, más de 2.000 computadores conectados a este sistema. Todo ello da una idea de la envergadura de este servicio y del aporte que representa para el trabajo diario de alumnos y profesores.
Es relevante que a menos de cuatro años de comenzado este proyecto, se ha logrado establecer un modelo de estructura de cursos maduro y eficiente, que permite optimizar la interacción del estudiante con sus contenidos, y que es de aplicación común para todas las sedes. El contribuye a una estandarización que da cuenta de la calidad y homogeneidad del producto que hemos buscado y permite nuevos desafíos en este ámbito.
En esta dirección se ha iniciado la realización de tres importantes proyectos, para los cuales se cuenta con financiamiento ya sea de Mecesup o Fondef. Estos proyectos se refieren a desarrollar plataformas tecnológicas para la formación de técnicos de nivel superior, para desarrollar un modelo de autoaprendizaje para adultos que no hayan completado su educación media y para implementar un sistema de gestión de educación técnica a distancia. La suma de estos proyectos, compromete una inversión total de 2.000 millones de pesos y en su financiamiento concurren, además de Mecesup y Fondef, DuocUC y diferentes empresas privadas.

Sin lugar a dudas, lo anterior nos sitúa a la vanguardia dentro del contexto de la educación superior chilena, y nos impone la responsabilidad de continuar abriendo esta senda.

Desarrollo del País
Para que Chile retome el ritmo de crecimiento que le permita alcanzar el desarrollo económico en un plazo relativamente corto, todos los sectores concuerdan que la clave está en mejorar la educación y la capacitación, puesto que ellas constituyen las bases para elevar la productividad. A este propósito a las instituciones de educación superior del país, les cabe la gran responsabilidad de preparar a los cuadros técnicos y profesionales, que serán los responsables de dirigir los procesos productivos de bienes y servicios; pero más allá de ello, les corresponde también, entregar a la sociedad propuestas novedosas que aseguren su éxito.

En este aspecto, a instituciones como la nuestra, cuya misión se focaliza a una educación habilitante para el trabajo, les corresponde ofrecer programas de estudio actualizados y pertinentes a las necesidades del país, y administrarlos eficientemente.
Es en este permanente avance, en pos de una constante optimización, donde cobran su real sentido, no sólo las mejoras curriculares y metodológicas que he referido; sino que también, y muy principalmente, el esfuerzo que hemos desplegado para contar con mejores recintos, donde se desarrollen las actividades docentes. Nos asiste así la convicción de que la valoración de la tarea educativa es puesta de manifiesto, con la disposición de instalaciones físicas, acordes a la importancia que se otorga a la propia dignidad de las personas que en ella trabajan, especialmente, de aquellas que representan el objetivo central de esta función; que son nuestros alumnos.
No hay duda que la inversión y la infraestructura académica que significa esta obra está alineada con este requerimiento, y que por ese este sólo hecho, reviste una gran importancia para la región y el país. El esfuerzo desplegado para materializar este proyecto se encuentra, de este modo, plenamente justificado y es concordante con la misión del DuocUC, formando profesionales y técnicos que se integren exitosamente al mundo laboral, en condiciones de aportar sustantivamente a la sociedad, al mismo tiempo que alcancen su pleno desarrollo y felicidad personal.

Término
En este momento de alegría, en que celebramos haber concluido la construcción de es este nuevo edificio para la sede Valparaíso. En que sentimos la legítima satisfacción de ver coronados nuestros esfuerzos con la conclusión exitosa, a menos de un año de haber empezado las obras, y de poder constatar como la voluntad de tantos se ha unido para permitir un trabajo ejemplar; debemos recordar la razón última de nuestros afanes. Debemos elevar nuestros ojos al Señor. Bien sabemos que sin Él, todos nuestros afanes serían vanos. Que todas nuestras obras, son sus obras. Pero más que agradecerle los logros alcanzados, ponemos en sus manos nuestros corazones, felices de servirlo en nuestros semejantes.

Muchas Gracias.

Valparaíso, Abril de 2003