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Discurso Rector DuocUC, Don Marcelo von Chrismar Werth
Sede
Valparaíso
Inauguración Nuevo Edificio
Saludo
En esta mañana de alegría, en que estamos celebrando
la concreción de un significativo anhelo para nuestra institución;
quiero saludar y agradecer de un modo especial al señor
obispo de Valparaíso, su Excelencia Reverendísima
Monseñor Gonzalo Duarte García de Cortázar;
al señor Intendente de esta región, al señor
Prorrector de la Pontificia Universidad Católica de Chile,
al señor Alcalde de la Ilustre Municipalidad de Valparaíso,
a los señores parlamentarios; a los señores miembros
del Consejo de la Fundación DuocUC; a las autoridades Gubernamentales
y Universitarias y a los invitados que gentilmente han accedido
a compartir con nosotros esta celebración.
Vuestra presencia, da un especial realce a este acto y nos infunde
renovados ánimos para continuar con nuestro trabajo, en
aras de otorgar nuevas y mejores oportunidades de estudio a quienes
optan por carreras habilitantes para el trabajo, posibilitándoles
su pleno desarrollo personal y permitiéndoles integrarse
adecuadamente al mundo del trabajo, donde se constituirán
en actores significativos para la sociedad.
La Historia
La inauguración que hoy nos congrega, refleja el compromiso
de nuestra institución con la región y cobra un
sentido que podríamos calificar de emblemático.
Con el fin de valorar el alcance que tiene esta obra, permítanme
hacer una muy breve reseña de lo que ha sido la participación
de DuocUC en la V región.
Hace ya más de 20 años, en 1982, DuocUC inició
sus actividades en la sede Valparaíso que ocupamos hasta
el año pasado, abriendo entonces 7 carreras para 385 alumnos.
En 1995, para complementar la oferta de DuocUC en la Región,
se construyó una moderna sede en Viña del Mar, la
que debió ser ampliada apenas 5 años después,
para satisfacer la demanda que se generó. En el año
2001 se abrió una subsede en la ciudad de Quillota, para
albergar las actividades prácticas de los alumnos de las
carreras agrícolas de los niveles técnico y profesional.
A dos años de su apertura se encuentra a pleno funcionamiento,
habiendo alcanzado en marzo de este año una matrícula
total de 435 alumnos.
La excelente acogida que ha tenido entre los estudiantes la oferta
académica de nuestras sedes de la V Región, nos
motivó a ampliar nuevamente nuestras instalaciones; esta
vez para la sede Valparaíso. Ello no sólo para satisfacer
la creciente demanda por cupos, sino y muy principalmente, para
otorgar mejores condiciones de estudio y trabajo a alumnos y profesores.
Este año hemos alcanzado un total de 6.000 alumnos en la
V Región, la mitad de los cuales se han matriculado en
esta sede.
La opción que hemos tomado en este sentido, y que se ve
claramente reflejada en el itinerario antes esbozado, es una muestra
clara de la decisión por fortalecer nuestra presencia aquí
en Valparaíso, basada en la confianza que tenemos en el
futuro de la Región. La V Región es la segunda más
importante en educación terciaria en el país y la
actividad que aquí realiza el DuocUC, fortalece esta posición.
El Proyecto
Para nosotros, constituye un hito trascendente la construcción
de esta nueva sede, cuyos recintos amplían sustantivamente
nuestra capacidad de servicio. El moderno edificio que hoy se
presenta a nuestra vista, ha sido construido con materiales nobles
y muestra directamente su estructura e instalaciones a sus ocupantes.
En él, los presentes advertirán una primera lección,
tal vez, la más importante que esperamos que nuestros alumnos
descubran en este edificio. Como en la austeridad y rudeza de
los materiales e instalaciones, en la simplicidad de las formas
y en la transparencia de los recintos, se esconde un valor estético
que eleva el espíritu e infunde confianza y optimismo.
Como el trabajo bien hecho con toda su simplicidad, sin falsas
pretensiones, enaltece a quién lo emprende con esfuerzo
y alegría. Como en ello hay valor que trasciende a la simple
operatividad y muestra a la persona en toda su dignidad.
El edificio se desarrolla en 5 plantas, una de ellas en subterráneo
y cuatro sobre el nivel del suelo. En 7.800 m2 edificados cuenta
con 30 salas de clases, 2 talleres de dibujo además de
otras importantes facilidades, especialmente diseñadas
y acondicionadas para la aplicación del modelo educativo
de DuocUC y la convivencia de alumnos y profesores. Entre ellas
se destacan: 15 laboratorios de diferentes especialidades, con
1.300 m2. Un taller para mecánica automotriz que cuenta
con un laboratorio de autotrónica completamente equipado;
talleres para las carreras de construcción; un aula magna
para 180 personas; una biblioteca; una capilla; una moderna cafetería
y más de 700 m2 de oficinas para profesores, coordinadores,
jefes de carrera y personal administrativo.
El diseño del edificio también ha tenido en cuenta
la disponibilidad de espacios destinados al esparcimiento de los
alumnos, para lo que ha considerado casi 3.000 m2 de patios y
otras superficies especialmente habilitadas al efecto.
Sin duda, detrás de cada obra están sus autores,
permítanme entonces la licencia de expresar nuestro especial
reconocimiento a todos quienes trabajaron en este proyecto y han
permitido que haya llegado a feliz término. Agradecer y
felicitar a los arquitectos, dirigidos por el actual premio nacional
de arquitectura, señor Juan Sabbagh. A ingenieros constructores
y directores del proyecto. A Directivos, profesionales y técnicos
de la Empresa Salfa. A los albañiles, carpinteros y todos
los trabajadores que se desempeñaron en cada una de las
tareas que implica una obra de esta envergadura, por su excelente
trabajo, cuyos resultados están hoy a nuestra vista. Quiero
destacar de una manera muy especial a los funcionarios y docentes
de esta sede, encabezados por su director, quienes han aportado
su tiempo, imaginación y muchas veces su paciencia. A todos
ellos, en nombre de los miles de jóvenes que tendrán
la oportunidad de estudiar en estas instalaciones, muchas gracias.
Con la puesta en operación de esta nueva Sede, DuocUC tiene
hoy más de 73.000 m2 de edificios propios, el 85% de los
cuales tiene menos de 10 años de antigüedad y han
sido concebidos considerando especialmente los requerimientos
de nuestro modelo educativo. Específicamente, las sedes
de esta región suman 17.600 m2 y representan una inversión
de 20 millones de dólares.
Los altos estándares alcanzados en todos los detalles de
diseño e implementación de los laboratorios y talleres,
con los que ha sido habilitado esta Sede; y que consideran las
más modernas tecnologías aplicables al desarrollo
de la docencia, vienen a ilustrar como es posible llevar a su
aplicación concreta; y a gran escala, un modelo educativo
centrado en la dimensión práctica de la enseñanza.
Calidad del Proyecto DuocUC
La mejor constatación de esta aseveración, lo constituye
el nivel de desarrollo alcanzado en el último tiempo. En
efecto, la convocatoria que hemos logrado y que se refleja en
la gran demanda de todas nuestras carreras, obedece sin duda,
a la calidad de los programas ofrecidos. Calidad que es fortalecida
por la excelencia de la infraestructura y del equipamiento con
que contamos; pero que corresponde principalmente, a un buen diseño
curricular; a su pertinencia y actualidad. Calidad que se refiere
también a la excelencia del cuerpo docente que aquí
trabaja; a su preparación; a su experiencia práctica
en los temas que enseña; y al compromiso con que desarrolla
su labor.
Pero sin duda que la calidad, en definitiva, se relaciona con
la capacidad y dedicación de todos los que aquí
trabajan. Contar con equipos humanos capaces de perseguir objetivos
ambiciosos y de alcanzarlos con éxito, constituye el más
valioso patrimonio de nuestra institución. Ello nos permite
mirar el futuro con tranquilidad, entusiasmo y esperanza.
Este año, se han incorporado 9.881 alumnos nuevos a nuestras
ocho sedes. Ellos coparon la totalidad de los cupos ofrecidos,
en las 57 carreras que se dictan y que pertenecen a las escuelas
de Comunicación, Ingeniería, Diseño, Administración
y Negocios, Recursos Naturales, Turismo y Construcción.
Estos alumnos, sumados a los de continuidad, alcanzan a un total
de 23.400 estudiantes, con lo que DuocUC se mantiene como una
de las principales instituciones de educación superior
de Chile.
Es destacable también que por sexto año consecutivo,
mantenemos el liderazgo en el crecimiento del número de
alumnos, con un 13 %, duplicando el que muestra el promedio de
las instituciones de educación superior.
Es evidente que las cifras y antecedentes que he indicado, en
relación al número de alumnos, a la calidad y tamaño
de la infraestructura, a las áreas a que pertenecen las
diferentes carreras que se ofrecen y a la acogida que tiene nuestra
oferta educativa, demuestran que DuocUC ostenta un claro liderazgo
en la educación superior técnico y profesional.
Ello nos pone frente a la responsabilidad de asumirlo y de ejercerlo.
Ser líderes nos plantea la responsabilidad de demostrar
que es posible hacer mejor las cosas de lo que lo estábamos
haciendo. De emprender proyectos ambiciosos e innovativos, con
flexibilidad para crear, modificar y adaptar nuevas carreras,
más actuales, vinculadas estrechamente a las necesidades
de la industria. Para desarrollar experiencias de aprendizaje
verdaderamente novedosas y llevarlas a cabo, no como meros experimentos
de laboratorio, sino desplegadas en toda la extensión y
complejidad de una organización con más de 23.000
alumnos, distribuida en varias ciudades y en múltiples
áreas disciplinarias. Responsabilidad que no se agota en
desarrollar este esfuerzo más allá del intento o
de las buenas intenciones, sino en alcanzar resultados dignos
de ser imitados como experiencias exitosas y probadas. Responsabilidad
en fin, de expresar en el ámbito de nuestro campo específico
de acción, circunscrito a la formación técnico
y profesional, las mismas condiciones de excelencia y calidad
que han hecho destacable a la Pontificia Universidad Católica
de Chile, en cuyo seno reconocemos nuestra propia identidad.
Nos llama a contribuir mostrando un camino posible para llevar
a cabo un proyecto educativo, que de respuesta a la legítima
aspiración de miles de jóvenes, provenientes de
los más diversos estratos sociales, de acceder a una educación
que los habilite para el trabajo, con la esperanza de una vida
mejor para ellos y sus familias.
En fin, ser líderes en la situación en que se desenvuelve
actualmente la educación superior del país, nos
interpela a abrir caminos de desarrollo que permitan revertir,
la anormal distribución entre oferta de carreras técnicas
y profesionales que presenta la educación superior chilena.
Situación que constituye lo que se conoce como la pirámide
invertida de la educación superior.
En este aspecto cabe resaltar lo que dijo el señor Presidente
de la República, en la inauguración de nuestra sede
Alameda, hace casi exactamente dos años:.....“la
universidad, bien sabemos, no es el único camino para mejorar
las expectativas de vida, no es el único camino que permite
tener una educación superior distinta. ¿Cuántos
periodistas egresan al año del sistema universitario hoy?
Más de 900 periodistas por año. ¿Cuántos
cupos se abren para recibir esos 900 periodistas? No creo que
sean tantos, ojalá me equivoque. Y lo mismo, me temo, ocurre
con un conjunto de otras carreras, en donde el número de
profesionales excede con mucho lo que son probablemente las demandas
de la sociedad chilena. Por eso creo que como país debemos
buscar una solución a este problema que genera frustración.
La educación técnica es un camino importante, porque
Chile está ingresando rápidamente en la tecnificación
de todas sus actividades económicas”
En efecto, el hecho que el año pasado, tres de cada cuatro
alumnos que se encontraban estudiando en la educación superior,
lo hacían en universidades, y la mayoría de ellos
lo hacían en carreras tradicionales, representa un problema.
No es que creamos que ello esté malo, porque este tipo
de carreras no cumplan con preparar bien a sus estudiantes. Lo
que ocurre simplemente, es que la proporción de las vacantes
en los diferentes ámbitos de la educación superior,
no guarda relación con las reales necesidades del país
ni con las oportunidades de trabajo que encontrarán los
egresados del sistema. Ello, sin duda, junto con significar un
alto costo a la sociedad, toda vez que estas carreras son más
largas y caras, está provocando altos grados de frustración,
ya que para quienes terminan sus estudios les cuesta encontrar
trabajo en sus especialidades, debiendo muchas veces desempeñarse
en tareas para las cuales no tienen vocación ni fueron
preparados.
La sociedad debe comprender esto, nosotros tenemos la obligación
de mostrar esta realidad y ofrecer una solución con una
alternativa de calidad. A ello nos obliga el ser líderes.
Lograrlo, será nuestro mejor aporte al desarrollo del país
y la mejor respuesta que podemos dar a los miles de jóvenes,
que año en año, al concluir sus estudios secundarios
se enfrentan a la decisión de escoger una carrera que les
permita desarrollarse como personas útiles a la sociedad.
En este aspecto, es nuestro deber reconocer los esfuerzos que
el gobierno ha venido haciendo en los últimos años,
en el sentido de establecer un plan de 3.000 becas anuales para
los estudiantes de carreras técnicas y de 1.000 créditos
para los de carreras profesionales. Estas cantidades se van incrementando
año en año, puesto que quienes las han obtenido,
tienen la seguridad que se les mantendrá hasta terminar
su carrera. Pese a que las cantidades resultan muy insuficientes
para cubrir las reales necesidades, lo valoramos como un paso
trascendental en la dirección correcta, puesto que no contar
con ayudas socioeconómicas para sus alumnos, de una manera
semejante a las universidades tradicionales, ha constituido el
principal escollo para el desarrollo de los Centros de Formación
Técnica e Institutos Profesionales.
Nuestra misión nos obliga a entregar una formación
de calidad, en el ámbito de la educación superior
para el trabajo. Para lograrlo, lo primero que hemos debido hacer
es definir que es calidad en este ámbito. Por cierto, ella
no se puede confundir con la excelencia académica, que
usan normalmente como parámetro las universidades, toda
vez que esta encierra en sí una contradicción con
la necesidad de ampliar la cobertura de la educación superior.
En efecto, para la evaluación tradicional de la excelencia
académica, un parámetro principal es el nivel académico
de los alumnos que ingresan. Ellos deben encontrarse entre los
mejores egresados de la enseñanza media, es decir deben
pertenecer a la elite de la cohorte. En los países desarrollados
esta cobertura sobrepasa el 60%, lo que demuestra claramente que
un modelo que ponga su acento en medir la calidad en esta forma,
es inconsistente con sus necesidades de profesionales y técnicos.
Nuestra estimación es que este año en Chile, la
cobertura superará el 30%. A su vez, el Ministerio de Educación,
proyecta que ella subirá a un 41,3%, para el año
2010.
Quiénes somos y como lo hacemos
Los alumnos que ingresan al DuocUC muestran resultados en la Prueba
de Aptitud Académica muy cercanos a la media de la distribución
a nivel nacional. Los que entran a estudiar carreras profesionales
tienen en promedio, un poco más de 500 puntos; a su vez
quienes lo hacen a carreras técnicas de nivel superior,
presentan un promedio de 5,4 en sus notas de enseñanza
media. Estas cifras reflejan que nuestros estudiantes son fieles
representantes de los alumnos que anualmente egresan de la educación
media. Es decir, su nivel de preparación y madurez, no
es ni mejor ni peor que el del común de los egresados de
cuarto medio.
El desafío es entonces, entregar a estos estudiantes una
formación, que en un plazo de 2 o 4 años, les permita
enfrentar con éxito la vida laboral. Que muestren conductas
que los califiquen como profesionales y técnicos preparados,
con habilidades y destrezas que correspondan a las competencias
que se espera de sus propias especialidades, para que lleguen
a constituirse en personas que con su trabajo aporten al desarrollo
económico del país y ayuden con ello a mejorar las
condiciones de vida para todos los chilenos. Nuestros programas,
deben entonces, estar diseñados e implementados para poder
conseguir estos objetivos.
Lo anterior nos permite afirmar que la calidad de una institución
de educación como la nuestra debe ser medida en relación
a su capacidad de aportar valor laboral a sus egresados. DuocUC
asume que la consecuencia directa de este mayor valor en un profesional
o técnico de nivel superior, se debe reflejar en su productividad
laboral y que la manera de aportarlo, se concreta mediante la
entrega de competencias laborales adecuadas al sector en que se
desempeñará, lo que implica concebir el perfil de
egreso de cada carrera, en estrecha sintonía con las exigencias
específicas de la industria.
Es así que en DuocUC, desde hace 2 años, venimos
trabajando en la implementación de un modelo de desarrollo
curricular, orientado a competencias laborales. Para ello hemos
establecido una metodología, que desde el año pasado,
hemos estado aplicando sistemáticamente, lo que nos ha
permitido contar en la actualidad con más del 50% de los
programas rediseñado, conforme a un perfil de egreso, definido
en conjunto con representantes calificados del sector industrial
correspondiente. Para el segundo semestre de este año,
se tendrá la totalidad de las carreras actualizadas y sus
planes de estudios rediseñado en base a este modelo; considerando
en ellos, la contribución de las modernas metodologías
de enseñanza práctica que hoy disponemos.
Estos perfiles comprenden además, las cinco competencias
de empleabilidad que hemos incorporado en forma transversal a
todas las carreras: capacidad de comunicación en inglés;
razonamiento matemático; comunicación oral y escrita;
interacción con tecnologías; y la comprensión
de la ética como una competencia concreta.
Uso de Tecnologías
En efecto, junto con lo anterior, en DuocUC nos hemos abocado
a la tarea de implementar las mejores metodología disponibles
para la enseñanza, a fin de garantizar los más altos
estándares de eficacia y eficiencia en la docencia.
Ello nos ha incentivado a utilizar ampliamente las tecnologías
informáticas y a sacar las mayores ventajas de las oportunidades
que ellas nos brindan. Para tal efecto, se ha establecido en los
últimos años un programa que así lo permita.
Este programa consulta el rediseño instruccional de cada
una de las asignaturas. Rediseño que considera el uso de
computadores, redes y software especializado. A la fecha se han
rediseñado y puesto sobre la plataforma digital, que constituye
la intranet corporativa, un 60% del total de las asignaturas consideradas
en los currículos; esto es, algo más de 650 cursos.
En el desarrollo de estos cursos se han invertido más de
220.000 horas hombre. El año 2002 el 93% de los alumnos
de DuocUC participaron en el sistema, con un promedio de 430 conexiones
semestrales, las que sumadas a las de los profesores significaron
más de 15 millones de atenciones, valor que triplicó
el del año 2001. Así mismo cabe destacar, que el
año pasado, estaban disponibles para los alumnos y profesores,
más de 2.000 computadores conectados a este sistema. Todo
ello da una idea de la envergadura de este servicio y del aporte
que representa para el trabajo diario de alumnos y profesores.
Es relevante que a menos de cuatro años de comenzado este
proyecto, se ha logrado establecer un modelo de estructura de
cursos maduro y eficiente, que permite optimizar la interacción
del estudiante con sus contenidos, y que es de aplicación
común para todas las sedes. El contribuye a una estandarización
que da cuenta de la calidad y homogeneidad del producto que hemos
buscado y permite nuevos desafíos en este ámbito.
En esta dirección se ha iniciado la realización
de tres importantes proyectos, para los cuales se cuenta con financiamiento
ya sea de Mecesup o Fondef. Estos proyectos se refieren a desarrollar
plataformas tecnológicas para la formación de técnicos
de nivel superior, para desarrollar un modelo de autoaprendizaje
para adultos que no hayan completado su educación media
y para implementar un sistema de gestión de educación
técnica a distancia. La suma de estos proyectos, compromete
una inversión total de 2.000 millones de pesos y en su
financiamiento concurren, además de Mecesup y Fondef, DuocUC
y diferentes empresas privadas.
Sin lugar a dudas, lo anterior nos sitúa a la vanguardia
dentro del contexto de la educación superior chilena, y
nos impone la responsabilidad de continuar abriendo esta senda.
Desarrollo del País
Para que Chile retome el ritmo de crecimiento que le permita alcanzar
el desarrollo económico en un plazo relativamente corto,
todos los sectores concuerdan que la clave está en mejorar
la educación y la capacitación, puesto que ellas
constituyen las bases para elevar la productividad. A este propósito
a las instituciones de educación superior del país,
les cabe la gran responsabilidad de preparar a los cuadros técnicos
y profesionales, que serán los responsables de dirigir
los procesos productivos de bienes y servicios; pero más
allá de ello, les corresponde también, entregar
a la sociedad propuestas novedosas que aseguren su éxito.
En este aspecto, a instituciones como la nuestra, cuya misión
se focaliza a una educación habilitante para el trabajo,
les corresponde ofrecer programas de estudio actualizados y pertinentes
a las necesidades del país, y administrarlos eficientemente.
Es en este permanente avance, en pos de una constante optimización,
donde cobran su real sentido, no sólo las mejoras curriculares
y metodológicas que he referido; sino que también,
y muy principalmente, el esfuerzo que hemos desplegado para contar
con mejores recintos, donde se desarrollen las actividades docentes.
Nos asiste así la convicción de que la valoración
de la tarea educativa es puesta de manifiesto, con la disposición
de instalaciones físicas, acordes a la importancia que
se otorga a la propia dignidad de las personas que en ella trabajan,
especialmente, de aquellas que representan el objetivo central
de esta función; que son nuestros alumnos.
No hay duda que la inversión y la infraestructura académica
que significa esta obra está alineada con este requerimiento,
y que por ese este sólo hecho, reviste una gran importancia
para la región y el país. El esfuerzo desplegado
para materializar este proyecto se encuentra, de este modo, plenamente
justificado y es concordante con la misión del DuocUC,
formando profesionales y técnicos que se integren exitosamente
al mundo laboral, en condiciones de aportar sustantivamente a
la sociedad, al mismo tiempo que alcancen su pleno desarrollo
y felicidad personal.
Término
En este momento de alegría, en que celebramos haber concluido
la construcción de es este nuevo edificio para la sede
Valparaíso. En que sentimos la legítima satisfacción
de ver coronados nuestros esfuerzos con la conclusión exitosa,
a menos de un año de haber empezado las obras, y de poder
constatar como la voluntad de tantos se ha unido para permitir
un trabajo ejemplar; debemos recordar la razón última
de nuestros afanes. Debemos elevar nuestros ojos al Señor.
Bien sabemos que sin Él, todos nuestros afanes serían
vanos. Que todas nuestras obras, son sus obras. Pero más
que agradecerle los logros alcanzados, ponemos en sus manos nuestros
corazones, felices de servirlo en nuestros semejantes.
Muchas Gracias.
Valparaíso, Abril de 2003