“Con Cristo Sirviendo a mi País”, ese fue el lema que nos marcó a un grupo de 35 jóvenes que durante 10 días estuvimos conviviendo con una comunidad llamada Ranchillo Bajo el invierno recién pasado. Muchos de mis amigos me hicieron la pregunta: ¿Qué me motiva a participar en este tipo de actividades? A lo cual les he respondido que es algo que en simples palabras no se puede explicar, ya que muchas veces decimos cosas pero en realidad éstas no logran describir lo que es vivir una experiencia como ésta, y ahí se me viene a la mente una frase que engloba este sentir que es… esta experiencia hay que vivirla para saber lo que es.
Trabajos Voluntarios Nazaret fue una de las experiencias más hermosas que me ha tocado vivir, todo esto lo puedo decir, porque en ella pude conocer tanto a compañeros de distintas sedes de Duoc y también conocer a una comunidad que se encuentra muy alejada de lo que es el mundo urbano, como lo fue Ranchillo Bajo, con ambos grupos me tocó trabajar, reír, compartir y aprender que fue una de las cosas más importantes y más valorables a la hora de realizar un servicio, ya que muchos de nosotros estudiamos carreras que no se relacionan para nada con lo que es el tema de construcción, presentándosenos ahí un temor en muchos de nosotros, que con el pasar de los días fue dándose a entender que no es necesario saber técnicas de construcción para poder ayudar a una familia, sino que también podemos acercarnos a ellos, conocerlos, escucharlos, compartir aunque sea un rato. Fue algo que se nos agradeció mucho, dándose de igual forma un aprendizaje para quienes no sabíamos de construcción o de algún tipo de reparaciones, ya que compañeros que dominaban estas áreas enseñaban al resto para que así todos nos sintiésemos parte de lo que hacíamos, aunque por muy mínima que fuera nuestra ayuda.
Cada día en la vida se nos presentan una serie de oportunidades que podrían hacer cambios en nuestra forma de ver las cosas, y para mí una de estas oportunidades fue ir a vivir la experiencia de Trabajos Voluntarios Nazaret, donde lo primordial fue tener en cuenta que muchas veces se nos tilda a los jóvenes de que no nos interesa ayudar al resto y que sólo pensamos en pasarlo bien, éstos son prejuicios que la gran mayoría de los adultos tiene acerca de nosotros y de algún modo para cambiarlo no debemos decir cosas, sino que más bien debemos comenzar a trabajar de algún modo para dar frutos y demostrar que los jóvenes de hoy queremos cambiar la cara de nuestro país y tenemos deseos de hacerlo, para así esperar un futuro donde no existan tantas carencias, ya sea materiales y también espirituales como las que hay hoy en día.
Es por todo esto y más que con todo ese entusiasmo que como jóvenes tenemos los invito a ponerse la camiseta por nuestro país y por quienes más lo necesitan, ya que después al regresar a nuestra vida cotidiana nos daremos cuenta que hemos sido parte de un proyecto que de algún modo está cambiando la historia de nuestro país.

Yasna Riquelme
Alumna Asistente Ejecutivo
Sede Melipilla

 
     
 
Hola, soy María José y fui alumna de DuocUC como ustedes, hasta el año pasado que egresé de Auditoría de la Sede Plaza Vespucio.

Ingresé el 2005 cuando la Pastoral recién se había formado. Éramos pocos, pero hemos ido creciendo. Me incluyo porque la Pastoral no es sólo una oficina, sino un punto de encuentro con Cristo, con nuestros amigos, con el prójimo, es una gran familia.

Te preguntarás ¿por qué te hablo de esto?, porque es algo que cambiará tu vida y tu manera de ver las cosas, tu manera de mirar a los demás.

Hace algún tiempo, luego de haber participado en varias actividades dentro de la Pastoral y Misiones, decidí participar en Trabajos Voluntarios Nazaret, algo totalmente desconocido para mí. Me imaginé que todo se basaba en la construcción, sin un trasfondo como muchas veces nos suele pasar cuando nos hacemos un juicio antes de saber lo que son las cosas, pero me equivoqué. Trabajos Voluntarios Nazaret es más que una construcción, es una construcción con sentido, ahí pude ser testigo no sólo de cómo se forman las estructuras de una Capilla, sino cómo esa Capilla se iba construyendo de amistad, de amor por los demás, de aprendizaje, de esfuerzo, de Dios, de alumnos como ustedes, como yo.

No es fácil tomar la decisión de ir en los días que estás de vacaciones, pero te aseguro que no es fácil emprender el regreso a cada uno de nuestros hogares. Esos días convivimos todos como amigos, como hermanos, como una sola familia y el pueblo donde estamos se transforma en nuestros tíos, abuelos, primos, amigos etc., nos reciben como si nos conocieran de toda su vida, nos hablan de sus cosas más íntimas, regalos que marcaron mi vida para siempre, es increíble poder ver a Cristo en ellos.

Puedes encontrar un mundo distinto en cada persona que conoces, desde tus mismos compañeros de Duoc, hasta los integrantes de las familias del pueblo, personas que están pasando por momentos de soledad, por problemas familiares, por enfermedades, por decepciones. Personas que sólo quieren ir a entregar su cariño, que están dispuestos a escuchar, que a pesar de todo no dejan de sonreír, que quieren vivir algo distinto, hasta personas que no saben por qué están ahí. Pero cada una de esas personas no se arrepiente de haber ido, todas llegan con testimonios distintos e iguales a la vez, testimonios que Cristo existe y lo podemos ver en los demás, en tí, en mí, en ellos.
Muchos harán oídos sordos a todo esto, pero no podría quedar tranquila sin decirles lo maravilloso que es, sería muy egoísta de mi parte ocultarles lo que yo pude encontrar en Trabajos Voluntarios Nazaret.

Te invito a ser parte de esta gran experiencia, no te arrepentirás.
Un abrazo y bendiciones.Con Cariño,

María José Núñez Ojeda
Contador Auditor, Sede Plaza Vespucio.
 
     
 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
Dirección de Pastoral / Eliodoro Yañez 1595, piso 13. / tel: 3540067 / pastoralduoc@duoc.cl