El primer paso en una empresa es entender la necesidad de contar con un Prevencionista de Riesgos | Noticia

Por Luis Ahumada, Ingeniero en Ejecución en Prevención de Riesgos y Medio Ambiente; Magíster en Gestión Integrada y en Dirección Estratégica. Docente de la Escuela de Construcción sede Melipilla.

Hoy en día, las empresas son cada vez más competitivas, puesto que la globalización y las exigencias del mercado, las obligan a entregar bienes y/o servicios cada vez mejores y a un menor costo, lo que en definitiva se traduce en la optimización de los procesos y recursos al interior de las organizaciones.  

En este contexto es donde el experto en Prevención de Riesgos cobra vital importancia, puesto que  sus conocimientos en distintas áreas lo hacen un profesional único y especial, el cual está preparado para dar respuesta no sólo a las materias propias de su competencia, como es lo relacionado con la higiene y seguridad, sino también abarcando temáticas tan diversas como el medio ambiente,  ergonomía y psicología, entre otras.  

Las competencias y habilidades adquiridas por este experto, le entregan un sello que lo diferencia entre el resto de los profesionales, puesto que su objetivo es velar y salvaguardar el recurso más valioso de las empresas, como son los trabajadores.

Su rol al interior de las organizaciones resulta crucial, comienza desde el portero, pasando por todos los cargos, como el  personal de aseo, mandos medios,  gerentes y hasta el mismo dueño, donde el saludo marca una diferencia, convirtiendo y asegurando que  los lugares de trabajo sean ambientes gratos para trabajar y compartir, promoviendo que las personas estén comprometidas e involucradas con los principios y valores de la empresa. 

El experto en Prevención de Riesgos es aquella persona que con su actitud es capaz de formar y cambiar hábitos, logrando que los trabajadores realmente entiendan que son irremplazables y que todos los estándares, normas, protocolos y procedimientos son para ellos.

Un error en otro tipo de profesiones se puede tolerar, puesto que implica en algunos casos, por ejemplo, rehacer una pieza o rediseñar un sistema. En nuestra profesión, un error implica una pérdida para la organización, que puede estar dada por una lesión en las personas, daños en la propiedad o paralizaciones en los procesos, sumado a ello la responsabilidad penal y civil que recae no sólo en el representante legal de la organización, sino contra todos quienes resultan responsables, no quedando ajeno a esto el experto en Prevención de Riesgos.  Es por ello que su accionar es el de un asesor capaz de preparar medidas concretas que permitan a todos los actores al interior de una empresa anticiparse adecuadamente a toda situación considerada riesgosa y minimizar así las eventuales pérdidas que esta origine.

Nuestra profesión se debe entender no como el único y exclusivo encargado y responsable de la seguridad, que entrega los elementos de protección personal o aquel que realiza charlas, o peor aún, aquel que sanciona cuando ve una irregularidad. Debemos transformarnos en gestores del bien-estar de las personas, donde nuestra labor transformará las empresas no solo en instituciones más productivas, sino más responsables y por qué no decirlo, más sustentables.

El experto en Prevención de Riesgos debe entenderse como aquella persona que es capaz de escuchar, aconsejar y guiar a los trabajadores, debe ser el profesional preocupado de satisfacer todas las dimensiones de la persona.